
Tengamos en cuenta que un alto porcentaje de lxs compañerxs que hoy trabajamos en el subte tenemos un promedio de 20 años de antigüedad y una sola fibra en nuestro organismo representa un peligro potencial a largo plazo.
La puerta de entrada de las fibras de asbesto o amianto es principalmente el sistema respiratorio −otra es el sistema digestivo− y, en general, solo las fibras de cinco micras llegan a los avéolos y pueden producir las siguientes patologías.
Asbestosis (fibrosis pulmonar)
La asbestosis es la patología pulmonar crónica, progresiva y de evolución lenta producida por la inhalación de asbesto o amianto, prácticamente idéntica a la silicosis de los mineros. Las indestructibles fibras de amianto penetran en los pulmones y, al inflamarse, causan la fibrosis pulmonar (pequeñas cicatrices en el pulmón). Sólo puede ser provocada por la exposición al amianto y puede aparecer hasta 10 años después de la exposición al asbesto; sus efectos son aún más graves en personas fumadoras por su debilidad pulmonar
Es la patología pulmonar derivada de la exposición laboral al asbesto presente en la mayoría de los casos. Sus síntomas clínicos son la disnea, la tos seca y la opresión torácica.
Cáncer de pulmón
Esta enfermedad pulmonar es la causa principal de las muertes por exposición al amianto. Puede afectar a personas con asbestosis o placas pleurales previas, aunque no necesariamente. Aparece entre 15 y 40 años después de la exposición a la sustancia. Los efectos son exponencialmente más graves en personas fumadoras.
Mesotelioma maligno
Es un tumor grave, principalmente de la pleura (tejido que cubre los pulmones) o el peritoneo, de altísima y rápida mortandad. En la mayoría de los casos es causado por la exposición al amianto. No tiene ninguna relación con el tabaquismo. Aparece 30 o 40 años después de la exposición a la sustancia. Sus síntomas clínicos son el dolor en el tórax o en los hombros.
Otras patologías
Cáncer de lengua, riñón, esófago, ovarios y mama.